{"id":583,"date":"2015-03-03T12:07:17","date_gmt":"2015-03-03T10:07:17","guid":{"rendered":"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/?p=583"},"modified":"2015-03-03T12:07:17","modified_gmt":"2015-03-03T10:07:17","slug":"no-va-a-volver","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/2015\/03\/03\/no-va-a-volver\/","title":{"rendered":"No va a volver"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Medallon-CA.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-103\" style=\"border: 0px;margin: 0px\" src=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Medallon-CA.png\" alt=\"Medallon CA\" width=\"179\" height=\"160\" \/><\/a><em>\u00abYamu y Lancia estaban sentados sobre la misma arena grisacea, tratando de calentarse al lado del fuego. Mientras Yamu apartaba la vista para distinguir, bastante\u00a0f\u00e1cilmente, a la mole de Nori en lo alto de la duna, Lancia aprovech\u00f3\u00a0para servir el\u00a0caf\u00e9\u00a0caliente y echarle la\u00a0escolopendra\u00a0que\u00a0hab\u00eda\u00a0acabado\u00a0de\u00a0coger a la taza de Yamu.\u00a0Hab\u00eda\u00a0escolopendras\u00a0por todas partes, eran\u00a0f\u00e1ciles\u00a0de coger, y Lancia estaba\u00a0segura\u00a0de que eso significaba algo, pero no le gustaba darle vueltas a la cabeza.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><em>La noche era terriblemente oscura, mas de lo normal, pero\u00a0hab\u00eda\u00a0sido una ventaja para poder avistar el\u00a0resplandor verde al que\u00a0hab\u00edan\u00a0enviado a los orcos a investigar. Desde que los\u00a0hab\u00edan\u00a0enviado a\u00a0trav\u00e9s\u00a0del\u00a0siniestro desierto,\u00a0hab\u00edan\u00a0estado los tres solos. O mas bien los dos, porque Nori se\u00a0hab\u00eda\u00a0encaramado a la duna y no dejaba de mirar esa direcci\u00f3n. Yamu cogi\u00f3 la taza de\u00a0caf\u00e9\u00a0que Lancia\u00a0le\u00a0hab\u00eda\u00a0servido y trat\u00f3 de no disimular que no\u00a0hab\u00eda\u00a0visto la\u00a0mal\u00e9vola\u00a0sonrisa de Lancia,\u00a0que\u00a0mostraba\u00a0sus colmillos de forma escalofriante. De igual forma disimul\u00f3 cuando desintegr\u00f3 a la\u00a0escolopendra\u00a0que se ba\u00f1aba en su\u00a0caf\u00e9\u00a0antes de tomar el primer sorbo. Si Lancia no se\u00a0sent\u00eda\u00a0satisfecha\u00a0con sus\u00a0bromas pesadas\u00a0pod\u00eda\u00a0volverse realmente insoportable, y en mitad del\u00a0siniestro\u00a0desierto negro no\u00a0habr\u00eda\u00a0forma de evitarla. Lancia se\u00a0re\u00eda\u00a0para si mientras Yamu se\u00a0beb\u00eda\u00a0el\u00a0caf\u00e9,\u00a0pero al poco tiempo, al no ver reacci\u00f3n en la cara de Yamu, empez\u00f3 a fijarse en lo mismo\u00a0que\u00a0su compa\u00f1ero: Nori a\u00fan no bajaba y\u00a0parec\u00eda\u00a0inm\u00f3vil\u00a0en lo alto de la duna.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Yamu y Lancia se quedaron un rato\u00a0mir\u00e1ndole\u00a0mientras se acababan el\u00a0caf\u00e9. Lancia le dijo a Yamu que no\u00a0iban a\u00a0volver, de eso estaba segura. Algo les\u00a0hab\u00eda\u00a0pasado. A Yamu no le molestaba perder un pu\u00f1ado de\u00a0orcos negros. De hecho casi era mejor volver sin ellos, porque eran ruidosos,\u00a0ol\u00edan\u00a0mal y estaban\u00a0bastante desequilibrados. De todas formas seguro que la reina iba a enfadarse, porque cada vez\u00a0parec\u00eda\u00a0mas\u00a0dif\u00edcil\u00a0crearlos, y encontrar deseos se\u00a0hab\u00eda\u00a0vuelto demasiado importante\u00a0\u00faltimamente.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>No. Lo que le preocupaba a Yamu era el propio Nori, aunque eso nunca lo\u00a0confesar\u00eda. Ese mont\u00f3n de chatarra\u00a0nunca\u00a0hab\u00eda\u00a0sido muy hablador, por supuesto, pero estaba claro que algo le\u00a0hab\u00eda\u00a0sucedido\u00a0desde&#8230;su intento de huida.<\/em><\/p>\n<p><em>Todos lo\u00a0hab\u00edan\u00a0intentado alguna vez. Algunos mas de una . Yamu habia tenido la necesidad de huir en\u00a0varias ocasiones, y en una de ellas casi lo consigui\u00f3. Y eso que simplemente corri\u00f3 y corri\u00f3, sin direcci\u00f3n, lo mas lejos posible. Y le pareci\u00f3 haber llegado a lo que Lancia empezaba a llamar &#8216;el otro lado&#8217;, pero no sabe como. Y tampoco como volvi\u00f3 a la Ciudad. Sabia que Lancia lo habia intentado alguna que otra vez, al menos una con seguridad, porque \u00e9l mismo tuvo que detenerla. Eso era lo peor, tratar de mantener encerrados a tus&#8230;<\/em><\/p>\n<p><em>Lancia nunca hablaba de eso, pero fue ella la que detuvo a Nori en su \u00faltimo intento. Yamu le\u00a0hab\u00eda\u00a0preguntado muchas veces, porque precisamente desde ese ultimo intento no\u00a0hab\u00eda\u00a0vuelto a ser\u00a0el\u00a0mismo: se comunicaba lo justo y necesario, se\u00a0hab\u00eda\u00a0vuelto mas obediente y le faltaba algo, algo que\u00a0Yamu no acertaba a definir, pero con seguridad no\u00a0parec\u00eda\u00a0la misma &#8216;persona&#8217;. Y Lancia siempre evitaba el\u00a0tema con\u00a0alg\u00fan\u00a0comentario\u00a0ir\u00f3nico\u00a0sobre lo enamorado que Yamu\u00a0parec\u00eda\u00a0estar de Nori y\u00a0cosas\u00a0por\u00a0el estilo.\u00a0Quer\u00eda\u00a0volver a preguntarle ahora \u00bfque ocurri\u00f3 cuando lo atrapaste? \u00bfQue fue lo que le\u00a0hiciste para que se volviera a\u00fan mas hura\u00f1o?\u00bfQue ocurri\u00f3 en &#8216;el borde&#8217;? Pero Lancia se\u00a0hab\u00eda\u00a0dado\u00a0cuenta de la intenci\u00f3n de Yamu y ya se\u00a0hab\u00eda\u00a0levantado. Le dijo a Yamu que iba a traer a su\u00a0novio de vuelta.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando Lancia lleg\u00f3 a lo alto de la cima se qued\u00f3 de pie al lado de Nori. Le dijo a Nori que ya no\u00a0volver\u00edan. Nori\u00a0se levant\u00f3, pero no se movi\u00f3.\u00a0Despu\u00e9s\u00a0Lancia, mirando fijamente en direcci\u00f3n al resplandor\u00a0verde que cada vez se iba apagando mas dijo:\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Buena suerte, viejo&#8230;amigo.<\/em><\/p>\n<p><em>Y\u00a0despu\u00e9s\u00a0se dirigi\u00f3 a Nori,\u00a0llam\u00e1ndole\u00a0mont\u00f3n de chatarra, y le empuj\u00f3 para que volviera al campamento.\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abYamu y Lancia estaban sentados sobre la misma arena grisacea, tratando de calentarse al lado del fuego. 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