{"id":577,"date":"2015-03-03T11:32:43","date_gmt":"2015-03-03T09:32:43","guid":{"rendered":"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/?p=577"},"modified":"2015-04-24T17:32:59","modified_gmt":"2015-04-24T15:32:59","slug":"detectives-de-mascotas-parte-5-la-trampa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/2015\/03\/03\/detectives-de-mascotas-parte-5-la-trampa\/","title":{"rendered":"Detectives de mascotas: Parte 5 &#8211; La trampa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Dado.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-99 alignleft\" style=\"border: 0px;margin: 0px\" src=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Dado.png\" alt=\"Dado\" width=\"179\" height=\"160\" \/><\/a><\/p>\n<p>Lo primero que los j\u00f3venes h\u00e9roes deb\u00edan hacer era encontrar un barco dispuesto a llevarles a Carabas lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. Eso no parec\u00eda que fuera a ser un problema, porque a pesar de que nunca hab\u00eda estado en la Ciudad de Al-Darani, Lancia parec\u00eda desenvolverse con bastante soltura. Tras preguntar a un par de viandantes que parec\u00edan de fiar a pesar de que las calles ya estaban oscureci\u00e9ndose, no solo supo donde estaba el puerto, sino que adem\u00e1s averigu\u00f3 la localizaci\u00f3n de un mercado callejero nocturno en los puertos que tenia bastante fama de contener chollos y cr\u00edmenes a partes iguales.<!--more--><\/p>\n<p>Los h\u00e9roes se dirigieron hacia el puerto, mientras Nori no se despegaba lo mas m\u00ednimo de Danijel, y como ahora no tenia siquiera que guardar las apariencias, era incluso a\u00fan mas rudo si cab\u00eda con \u00e9l. A mitad de camino, una patrulla de hombres del Jerifato los detuvo. Iban armados como si estuvieran en guerra, y les hicieron un mont\u00f3n de preguntas. A pesar de que parec\u00edan muy hostiles y celosos de la seguridad, al asegurarse de que los chicos eran simplemente unos turistas inofensivos y extranjeros, no les hicieron m\u00e1s que advertir del toque de queda y la peligrosidad de adentrarse en los puertos. A ra\u00edz de este encuentro, los muchachos se percataron de que, a esas horas de la noche, no hab\u00eda ning\u00fan residente local en las calles, y todo lo que ve\u00edan eran extranjeros con apariencia de hombres de negocios y comerciantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto llegaron al puerto, una patrulla de guardias del Jerife hac\u00edan como que contaban el paso. Eran bastante menos profesionales que sus anteriores compa\u00f1eros, estaban sentados y tirados en el suelo, alguno de ellos fumaba y jurar\u00edan que se hab\u00edan escondido una botella al verlos llegar. El que parec\u00eda el jefe, sin muchas ganas, se levanto y les dio el alto. Les pregunt\u00f3 a que iban a los puertos, y Lancia les contest\u00f3 que buscaban un pasaje para un barco y quiz\u00e1s una posada para pasar la noche. El jefe decidi\u00f3 que, evidentemente, no tenia aspecto sospechoso y sus intenciones parec\u00edan razonables, as\u00ed que simplemente les advirti\u00f3 de los peligros de adentrarse solos por la noche en los puertos y que no se metieran en l\u00edos que pudieran hacer que ellos tuvieran que actuar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El puerto parec\u00eda m\u00e1s animado que el resto de la ciudad de noche, y eso era en parte por lo distendida de su guardia, y porque la casi total poblaci\u00f3n de los muelles eran extranjeros, que no parec\u00edan ser objeto del toque de queda. Tras hablar con unos cuantos marineros, Lancia descubri\u00f3 que no iba a ser dif\u00edcil encontrar un barco que saliera esa misma noche: Los muelles estaban repletos de barcos amarrados que estaban deseando zarpar cuanto antes hacia Carab\u00e1s. Ahora que la tormenta verde se hab\u00eda retirado, y no perder mas tiempo con las bodegas cargadas. Tras pasear un rato por los muelles, encontraron a un capit\u00e1n dispuesto a renunciar a algo de su carga para llevar, sin ninguna comodidad, simplemente alojados en la bodega, a los chicos y a 5 pasajeros m\u00e1s, por un precio que incluso era razonable. A Frank no le gustaba nada la idea de subirse en un barco repleto de marineros con aspecto de criminales, pero a estas horas era dif\u00edcil encontrar un barco de pasajeros comercial y legal. Adem\u00e1s, su \u00abinvitado\u00bb, el Sr. H, preferir\u00eda este modo de viajar, mucho mas discreto y sin preguntas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como a\u00fan faltaban un par de horas para que el barco zarpara en plena madrugada, los chicos decidieron ir a visitar el famoso zoco del que Lancia hab\u00eda o\u00eddo hablar. De nuevo, el \u00fanico al que no pareci\u00f3 hacerle ninguna ilusi\u00f3n era a Frank, pero los dem\u00e1s estaban encantados. Adem\u00e1s, deb\u00edan esparcir el rumor de que iban a subirse a un barco esa misma noche, para que los informantes que el Sr. H tenia en la ciudad pudieran recibir la informaci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cilmente y hac\u00e9rsela llegar, y el mercado nocturno callejero era el sitio ideal. En el pintoresco mercado cada cual se interes\u00f3 por diferentes cosas. Frank no se apartaba mucho de Lancia, vigilando a todos los tipos sospechosos que tenia alrededor, que resultaban ser todos ellos. Nori se interesaba tenderete tras tenderete por guantes y botas de cuero, ya que hab\u00eda visto varios puestos con material de muy buena calidad. Lancia se quedo prendada de un puestecillo port\u00e1til que vend\u00eda un mont\u00f3n de cosas apiladas en una carretilla. Tenia telas de excelente calidad, y al preguntar por ellas descubri\u00f3 que el tipejo que las vend\u00eda parec\u00eda no tener ni idea del precio real de las magnificas telas, y ni corta ni perezosa aprovech\u00f3 la ganga y las aparentes ganas de deshacerse de toda la tela del vendedor para llevarse todos los rollos por poqu\u00edsimo dinero. El trato llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Yamu, que viendo que el vendedor era de regateo f\u00e1cil, pregunt\u00f3 por piezas de cuero. Resulto que entre todos los trastos que llevaba en la carretilla hab\u00eda tambi\u00e9n varias piezas de cuero de calidad, y ofreci\u00f3 como trato llevarse todo lo que le quedaba en la carretilla, junto con la propia carretilla, por muy poco dinero. En cuanto le pagaron por la ganga, el tipejo pareci\u00f3 esfumarse, y los chicos decidieron que seria buena idea hacer lo propio porque empezaban a sospechar que quiz\u00e1s ese tipo no fuera ni siquiera el propietario del tenderete&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De camino a los muelles, tirando de la carretilla, pararon en algunos puestos de comida que hab\u00eda en el zoco para cenar algo de gastronom\u00eda local original, y Nori y Yamu, ambos aparentemente gastr\u00f3nomos de afici\u00f3n, compraron adem\u00e1s algunos licores de la regi\u00f3n, d\u00e1tiles, pan de higo y otras delicias locales. Cuando llegaron de nuevo al barco, incluso a Frank le pareci\u00f3 mas seguro esperar en las bodegas repletas de presuntos piratas que en los muelles con una carreta cargada de objetos presuntamente robados. Y una vez dentro de la bodega, los chicos buscaron algunos rincones\u00a0c\u00f3modos entre la carga en los que dormir. A Lancia no le parec\u00eda bien dormir en medio de la bodega junto con un \u00a0mont\u00f3n de hombres, as\u00ed que se fue a hablar con el capit\u00e1n, a quien convenci\u00f3 para dejarla dormir en uno de los almacenes cerrados si sacaba y reubicaba la mercanc\u00eda que all\u00ed se guardaba y se hacia un hueco. Frank y Harry, ambos un poco a rega\u00f1adientes, aceptaron \u00abayudar\u00bb a Lancia a vaciar el almac\u00e9n, para que tuviera un lugar privado para dormir. A la espera de que llegara el Sr. H con su escolta, los chicos empezaron a hablar del la que iban a seguir. Reunidos en circulo, sentados en el suelo de la bodega del barco, decidieron que lo mejor era llegar a Carab\u00e1s sin contratiempos y, si todo hab\u00eda salido bien y como Frank aseguraba el mensaje que hab\u00eda enviado llegaba a sus contactos, es muy posible que una tropa de la guardia les esperaba para arrestarles en cuanto bajaran a los muelles. Ellos deber\u00edan hacer algo de teatro y dejarse detener y esperaban que una vez todos detenidos, poder aclarar f\u00e1cilmente las cosas y ser liberados sin problemas. Para evitar que los matones que el Sr. H llevara se enzarzaran en una pelea con los guardias del puerto de Carab\u00e1s, Nori propuso usar alguno de sus venenos, pero Lancia se negaba a que murieran entre horribles sufrimientos. Nori revis\u00f3 su arsenal de armas qu\u00edmicas y propuso usar un intoxicante inofensivo, que ralentizaba el metabolismo, provocaba cansancio, mareos y la necesidad de descansar el doble de lo usual. Este compuesto los dejar\u00eda indefensos sin provocarles ning\u00fan da\u00f1o, y seria muy f\u00e1cil evitar el enfrentamiento. La idea de usar \u00a0venenos no parec\u00eda convencer a nadie, pero se dej\u00f3 en el aire como plan de emergencia si hiciera falta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto el Sr. H entr\u00f3 a las bodegas del barco y les saludo, acompa\u00f1ado por 5 de sus\u00a0m\u00e1s recios, musculosos, j\u00f3venes y experimentados hombres de confianza, las miradas se dirigieron hacia Nori, quien, sonriendo, asumi\u00f3 que eso era el permiso que necesitaba para poner en marcha el plan del veneno. Lancia y Yamu, observando detenidamente a los matones profesionales que el Sr. H hab\u00eda tra\u00eddo, le dieron algo de conversaci\u00f3n insulsa a su jefe para distraerle un poco y disimular. Durante la conversaci\u00f3n trataron de sonsacarle algo sobre el misterioso personaje que parec\u00eda estar tras el asunto de las cabras y las joyas, pero ni siquiera el Sr. H sabia sobre este nada mas que parec\u00eda alguien muy importante, ya que viv\u00eda dentro del recinto del palacio del Jerife, y que hab\u00eda abandonado la ciudad para dirigirse hacia el Sur, posiblemente hacia Carab\u00e1s, con una peque\u00f1a comitiva. Los chicos estaban casi seguros de que, con esos datos, era muy posible que el culpable \u00faltimo de todo este asunto fuera, ni m\u00e1s ni menos que el embajador del Jerifato, Jalam Balara. Le preguntaron si seria capaz de identificarlo si lo viera, y dijo que evidentemente si, porque siempre se ve\u00edan en persona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras esto ocurr\u00eda, Nori buscaba un lugar en donde preparar su veneno. Como necesitaba cacharros y fogones, se dirigi\u00f3 a las cocinas del barco. No estaban ni limpias ni bien equipadas, pero serv\u00edan de sobra. El problema es que el cocinero, o el pirata que fing\u00eda serlo, no estaba de muy buen humor y Nori no pensaba que estuviera por la labor de dejarle cocinar sus cosas. Pero de todas formas prob\u00f3 a charlar con \u00e9l. El cocinero, muy airado, le pidi\u00f3 que se marchara y que no molestara, que ten\u00eda mucho trabajo. Nori, viendo una oportunidad, le dijo que precisamente hab\u00eda ido all\u00ed a ayudar, que estaba aprendiendo a cocinar de los mejores cocineros y ofrec\u00eda sus servicios como pinche. Lo que acabo de convencer al cocinero es que Nori en ning\u00fan momento hablo de ning\u00fan sueldo, con lo que asumi\u00f3 que lo iba a hacer gratis y le admiti\u00f3 como ayudante en la cocina. Nori preparo sin problemas el mejunje y el cocinero le oblig\u00f3 a servirlo a la tripulaci\u00f3n, cosa que realmente le facilit\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el repartir los cazos con sorpresa a sus objetivos. Tras repartir la comida, Nori se coloc\u00f3 con los dem\u00e1s a charlar mientras les entraba el sue\u00f1o. A Lancia le hizo gracia que Nori tuviera tanta facilidad para encontrar trabajos, pero que nunca estuviera dispuesto a hacerlos. El Sr. H le pregunt\u00f3 a Nori cuanto le pagaban por ese trabajo, y Nori dijo que simplemente lo hab\u00eda hecho para ganar experiencia y curriculum. Lancia le aconsej\u00f3 que si alg\u00fan d\u00eda inclu\u00eda eso en sus referencias lo describiera como \u00abayudante de alta cocina en crucero de placer\u00bb y \u00abMaitre de restaurante de crucero\u00bb. Tras unas risas y algo de charla, Nori aconsejo a todos que se prepararan para una noche movidita porque el tiempo estaba revuelto y habr\u00eda oleaje, y todos se fueron a dormir a sus rincones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el barco se aproximaba al puerto de Carab\u00e1s. Hab\u00edan navegado a toda vela toda la noche y el barco no hab\u00eda parado de moverse violentamente, pero a\u00fan as\u00ed los j\u00f3venes h\u00e9roes hab\u00edan conseguido descansar. No as\u00ed los hombres del Sr. H, ya que 4 de ellos hab\u00edan sucumbido al intoxicante de Nori, y solo el propio Sr. H y el l\u00edder de sus matones parec\u00edan estar en buenas condiciones. El resto mostraba unas terribles ojeras, y los signos de fatiga y mareos eran evidentes. Todos achacaron ese estado al movimiento del barco y al mareo, y aunque al Sr. H le extra\u00f1\u00f3 por lo curtido de sus muchachos, todos los s\u00edntomas encajaban a la perfecci\u00f3n y no sospech\u00f3 en absoluto de la treta de los j\u00f3venes h\u00e9roes. A\u00fan as\u00ed, los chicos tranquilizaron al Sr. H dici\u00e9ndoles que no pasaba nada porque el Pr\u00edncipe del Puerto iba a recibirles de inmediato y su escolta podr\u00eda descansar, y adem\u00e1s era totalmente innecesaria. En cuanto los chicos bajaron a los muelles acompa\u00f1ados del Sr. H, esperaban encontrar a los guardias esper\u00e1ndoles, pero para su sorpresa no fue as\u00ed. Miraron a Frank, pero este tambi\u00e9n parec\u00eda perplejo, as\u00ed que decidieron llevar al Sr. H hacia el \u00abCamarote de Jack\u00bb, la guarida del Pr\u00edncipe, pero para hacer tiempo le dieron un buen rodeo. El Sr. H les acompa\u00f1aba, y puesto que no conoc\u00eda Carab\u00e1s, no sospech\u00f3 nada hasta que ya llevaron una media hora larga de caminata y empezaron a repetirse las calles. Nori advirti\u00f3 al grupo discretamente, para que el Sr. H no se enterara, de que hab\u00eda varias personas embozadas que parec\u00edan vigilarles y seguirles en cuanto m\u00e1s se acercaban a la guarida del Pr\u00edncipe. Ante los nervios del Sr. H, que empezaba a escamarse, Lancia le confes\u00f3 que estaban dando vueltas para asegurarse de que nadie les segu\u00eda y todo estaba en orden para el encuentro, y que iba a enviar a Yamu para avisar. Apart\u00f3 a Yamu y le dijo que fuera corriendo a los cuarteles a averiguar que estaba pasando y volviera lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. Mientras Yamu corr\u00eda hacia su cuartel, Lancia aconsej\u00f3 al Sr. H y a los dem\u00e1s que no se movieran del sitio y disimularan haciendo ver que eran turistas o comerciantes visitando tenderetes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yamu lleg\u00f3 casi exhausto a los cuarteles, casi como un rayo. Para su sorpresa, la guarnici\u00f3n era m\u00ednima y en cuanto se present\u00f3, el Capit\u00e1n Stevenson le pregunt\u00f3, extra\u00f1ado, que es lo que estaba haciendo aqu\u00ed. Yamu se sent\u00eda confuso, y los gritos del Capit\u00e1n no le ayudaban a aclarar sus ideas. Este le dijo que hab\u00edan recibido un mensaje enviado por ellos, refiri\u00e9ndose a Frank y Yamu, en el que se explicaba que un criminal importante iba a atracar en Carab\u00e1s, y se hab\u00eda urdido un plan para emboscarlo en cuanto se acercara a la zona norte de los muelles, porque al parecer, no saben porque, se iban a dirigir hacia all\u00ed. Al Capit\u00e1n le extra\u00f1\u00f3 que Yamu no supiera eso, cuando se supone que hab\u00edan enviado el mensaje ellos mismos. Yamu se hizo el loco un poco, y se excus\u00f3 diciendo que hab\u00edan visto a gente camuflada que les vigilaban y le hab\u00eda parecido sospechoso. El Capit\u00e1n, a\u00fan mas enfadado, le dijo que era obvio que hubiera visto a gente camuflada, puesto que esos eran los guardias que iban a tenderles la emboscada. Sin darle apenas mas tiempo para gritarle un poco mas, se disculpo mientras volv\u00eda como un rayo a buscar a sus amigos y explicarles el plan que se supone que deb\u00edan haber seguido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yamu les encontr\u00f3, y entre jadeos le dijo a Lancia, Nori y Frank lo que suced\u00eda. Los encapuchados eran guardias de Carab\u00e1s que les detendr\u00edan en cuanto se acercaran un poco m\u00e1s al \u00abCamarote de Jack\u00bb. Ya m\u00e1s seguros con la certeza de que el plan parec\u00eda funcionar, Lancia orden\u00f3 a todos reanudar la marcha, y en cuanto avanzaron un par de calles mas, fueron rodeados de imprevisto por un gran numero de guardias. Los chicos pudieron ver a los hombres de Yamu entre ellos. Los j\u00f3venes h\u00e9roes sacaron sus armas, y los matones del Sr. H tambi\u00e9n intentaron blandirlas como pod\u00edan. El Sr. H empez\u00f3 a gritar \u00abtraici\u00f3n\u00bb, sospechando que alguien hab\u00eda dado un chivatazo. No hizo falta que nadie se inventara ninguna historia sobre el chivatazo, ya que Danijel, haciendo gala de nuevo de su gran estupidez, vio la oportunidad perfecta para escapar de las garras del Pr\u00edncipe y, gritando con las manos en alto, corri\u00f3 hacia los guardias pidi\u00e9ndoles amparo, explic\u00e1ndoles que esos tipos le hab\u00edan secuestrado e iban a hacer tratos con el Pr\u00edncipe, y promet\u00eda colaborar con la ley si le ofrec\u00edan un buen trato. Su rastrera actuaci\u00f3n sirvi\u00f3 al Sr. H como prueba irrefutable de que Danijel hab\u00eda encontrado la forma de avisar a la justicia para salvar su pellejo, y los muchachos apoyaron esa teor\u00eda acus\u00e1ndole tambi\u00e9n de traici\u00f3n. Lancia aconsej\u00f3 a los chicos deponer las armas, y el Sr. H orden\u00f3 a los suyos hacer lo mismo, mientras en voz baja les dec\u00eda a los j\u00f3venes h\u00e9roes que seguramente su cliente, al tener una posici\u00f3n pol\u00edtica alta en el Jerifato, podr\u00eda sacarles de la prisi\u00f3n aunque solo fuera para evitar una posible confesi\u00f3n. Los guardias detuvieron a todo el grupo y fueron conducidos a los cuarteles del puerto, mientras Danijel sonre\u00eda mientras cre\u00eda que se hab\u00eda librado de una \u00a0muerte segura de forma providencial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los cuarteles Danijel, el Sr. H y sus hombres fueron encarcelados en celda diferentes, y los j\u00f3venes h\u00e9roes fueron liberados y aclamados por los guardias y el propio Capit\u00e1n, que alab\u00f3 la valent\u00eda y la inteligencia no solo de sus soldados, sino de Lancia, Nori y Harry, que ya parec\u00eda formar parte del grupo. Ya con mas calma, le explicaron al Capit\u00e1n sobre las sospechas de que el propio embajador Balara podr\u00eda estar tras el fe\u00edsimo asunto de las cabras y las joyas, y que deber\u00edan investigar el asunto. Precisamente, revisando los libros de cuentas requisados a Danijel en sus oficinas y los que el Sr. H llevaba encima, se demostraba que ambos estaban involucrados en el asunto sin ninguna duda. Puesto que Danijel estaba m\u00e1s que dispuesto a colaborar, el Sr. H estaba en muy mala posici\u00f3n, y seria f\u00e1cil convencerle para cargar el muerto a ese misterioso cliente suyo si le ofrec\u00edan un trato ventajoso. Lancia aconsej\u00f3 buscar a alg\u00fan artista que fuera capaz de hacer un dibujo con la descripci\u00f3n que el Sr. H pudiera dar, puesto que este no sab\u00eda siquiera como se llamaba su cliente. Los chicos esperaron mientras interrogaban al Sr. H, que colabor\u00f3 a cambio de no ser repatriado al Jerifato, en donde las leyes eran tremendamente estrictas y podr\u00eda ser acusado de traici\u00f3n y condenado a muerte, y dio una descripci\u00f3n del responsable \u00faltimo tan buena como pudo. El Capit\u00e1n les entreg\u00f3 el retrato para que comprobaran si era quien cre\u00edan, pero los chicos nunca hab\u00edan visto al embajador&#8230;aunque sab\u00edan donde estaba, reunido con la Marquesa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con el retrato en su posesi\u00f3n, todos fueron en grupo hacia el Palacio. Como todos eran conocidos en el lugar, los guardias les permitieron el paso sin ning\u00fan impedimento, y hasta fueron anunciados por los secretarios de la Marquesa, a los que pidieron que trataran de interrumpir la reuni\u00f3n. La Marquesa, muy contenta por ver a sus h\u00e9roes y amigos, les hizo pasar inmediatamente, interrumpiendo la reuni\u00f3n que en esos mismos momentos manten\u00eda con el embajador Balara y el Sr. Noorgard. Nefer estaba al tanto de lo que se supone que hab\u00eda sucedido, ya que seg\u00fan explic\u00f3, el propio Sr. Noorgard le hab\u00eda confirmado que se hab\u00eda recibido un mensaje en los Cuarteles Mayores escrito por el Teniente Melher en el que explicaban los pormenores de su misi\u00f3n y daban instrucciones para la captura del responsable del desgraciado incidente de las cabras y las joyas de Carab\u00e1s. Los muchachos confirmaron a su Marquesa que todo hab\u00eda salido bien, mientras confirmaban gracias al retrato que llevaban encima que la persona que estaba detr\u00e1s de todo era, en efecto, el embajador. De hecho, Balara ni siquiera hab\u00eda tratado de disfrazarse o cambiar su aspecto, ya que no pod\u00eda nunca imaginar que el \u00fanico que pudiera identificarlo viajara a Carab\u00e1s y confesara. A pesar de que los j\u00f3venes h\u00e9roes sab\u00edan que el retrato no servir\u00eda como prueba suficiente para detenerle, ahora estaban seguros de que el Sr. H lo identificar\u00eda, y esa era una prueba irrefutable. Sabedores de que el embajador estaba atrapado informaron a Nefer de que estaban seguros de conocer al responsable \u00faltimo de la trama. El embajador se pon\u00eda nervioso, hasta el punto de exigir a la propia Marquesa la entrega inmediata del criminal a las autoridades del Jerifato, pero los j\u00f3venes h\u00e9roes empezaron a mostrarle poco a poco las pruebas que ten\u00edan, y las conclusiones a las que hab\u00edan llegado, acus\u00e1ndole finalmente a \u00e9l mismo de ser el responsable de la trama, sin duda para desestabilizar la zona y enrarecer el clima pol\u00edtico de Carab\u00e1s y el Jerifato. Ante el asombro de la Marquesa y el propio Noorgard, el embajador, vi\u00e9ndose atrapado, pidi\u00f3 a sus hombres que salieran de la sala y le dejaran solo. Sus guardaespaldas obedecieron muy extra\u00f1ados y se retiraron. Una vez a solas, el embajador Balara confes\u00f3 el crimen sin dudarlo, ya mucho mas tranquilo, y solo pidi\u00f3 a la Marquesa ser juzgado en el Marquesado y que se permitiera a sus hombres volver al Jerifato, ya que todas sus acciones hab\u00edan sido tanto en contra del marquesado de Carab\u00e1s como en contra del propio jerifato de Al-Bassid, siguiendo los dictados de la facci\u00f3n a la que deb\u00eda lealtad, el propio Le\u00f3n de Kabuja. La Marquesa, aunque muy sorprendida, reaccion\u00f3 r\u00e1pido, llam\u00f3 a la guardia y detuvo al embajador en la propia sala del trono. Mientras se llevaban al cerebro de la trama de las joyas, los j\u00f3venes h\u00e9roes, Nefer y el Sr. Noorgard discut\u00edan sobre las implicaciones que las acciones del embajador hab\u00edan tenido. Era muy posible que su objetivo no fuera ganar dinero, sino desestabilizar pol\u00edticamente la zona, enfrentando a las dos facciones m\u00e1s poderosas de la regi\u00f3n, en claro beneficio del ascendente Le\u00f3n de Kabuja. De ser as\u00ed, como hab\u00eda dicho el propio embajador, el Jerifato de Al-Bassid era tan victima como el Marquesado, y Noorgard sugiri\u00f3 a la Marquesa emitir un mensaje conciliador al Jerife para tratar de aclarar el asunto y relajar las tensiones. La Marquesa acept\u00f3 sin pensar mucho esa sugerencia, porque lo que realmente le importaba ahora era recompensar a sus j\u00f3venes h\u00e9roes, que hab\u00edan resuelto un problema que hab\u00eda resultado ser much\u00edsimo mas grande e importante de lo que hab\u00eda pensado. Noorgard trataba de detener las grandes ideas de la Marquesa acerca de medallas y desfiles, y tras un breve regateo repleto de gritos y cabezoner\u00eda, Noorgard acept\u00f3 que la Marquesa otorgara 3 d\u00edas libres de obligaciones a los dos guardias y una cena de gala en su honor en el palacio al final de esos d\u00edas de descanso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Asistir a fiestas en el palacio se estaba volviendo una agradable costumbre para todos los muchachos\u2026o para casi todos: Frank no sabia de que preocuparse mas, si de sus d\u00edas libres o de otro baile multitudinario.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo primero que los j\u00f3venes h\u00e9roes deb\u00edan hacer era encontrar un barco dispuesto a llevarles a Carabas lo m\u00e1s r\u00e1pido posible. 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