{"id":492,"date":"2014-08-14T14:13:47","date_gmt":"2014-08-14T12:13:47","guid":{"rendered":"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/?p=492"},"modified":"2014-08-14T16:00:06","modified_gmt":"2014-08-14T14:00:06","slug":"un-viaje-inesperado-parte-9-la-vuelta-a-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/2014\/08\/14\/un-viaje-inesperado-parte-9-la-vuelta-a-casa\/","title":{"rendered":"Un viaje inesperado: Parte 9 &#8211; La vuelta a casa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Dado.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-99 alignleft\" style=\"border: 0px;margin: 0px\" src=\"http:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/files\/2013\/11\/Dado.png\" alt=\"Dado\" width=\"179\" height=\"160\" \/><\/a><\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, tras la resaca de la noche en la \u00f3pera, los h\u00e9roes se levantaron m\u00e1s o menos temprano para hacer unas \u00faltimas compras antes de empezar el camino de regreso a Carabas. Compraron un mont\u00f3n de cosas \u00fatiles y se deshicieron de otras tantas que no les serv\u00edan, y Lancia consigui\u00f3 muy buenos precios al saber elegir a los vendedores adecuados, casualmente todos ellos varones.<\/p>\n<p>El trayecto hasta el puerto de Linhir a trav\u00e9s de las salvajes llanuras de Gondor no fue tan ajetreado como cabria esperar de un grupo con un carromato traqueteante repleto de objetos y materiales valiosos, y un grupo numeroso de personas que lo acompa\u00f1aban. Nori gui\u00f3 a la caravana por pasos casi impracticables y desiertos, apart\u00e1ndolos de posibles emboscadas y bandidos de caminos, y sin apenas sufrir penalidades. Por la tarde llegaron al pueblo de Linhir, y se dirigieron a la misma posada en la que los marineros del \u201cCrines de Espuma\u201d sol\u00edan descansar cuando se encontraban en este puerto. Antes de que pudieran siquiera pedir habitaciones y algo para cenar, fueron interrumpidos y asaltados por los fervorosos marineros del Capit\u00e1n Rihab que hab\u00edan reconocido al grupo, y saludaban con efusividad principalmente a Lancia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Los marineros invitaron a todos a su mesa y, antes de que dijeran nada, dieron por supuesto que iban a volver a Carabas en su barco. Presentaron al profesor Mathiassen y Harry a la tripulaci\u00f3n, m\u00e1s que nada para que estuvieran seguros en que se pod\u00eda confiar en los marineros. Charlaron largo y tendido sobre sus aventuras en Rohan, sobre su visita a la opera, y los marineros rememoraron con cari\u00f1o la canci\u00f3n que Lancia cant\u00f3 y que les hizo recordar viejos tiempos, en los que eran personas a\u00fan mas honradas que ahora. Tras la cena llegaron el Capit\u00e1n Rihab y su segundo G\u00f3mez, que se alegraron much\u00edsimo de verles. Apenas les preguntaron por sus aventuras, ya que daban por supuesto que hab\u00edan terminado bien al volver sanos y salvos, tal como dicta la filosof\u00eda del mar: \u201cSi se llega a buen puerto, la traves\u00eda ha sido un \u00e9xito\u201d. Lancia continuaba fascinada con la vida del mar, y le dijo a Frank que ella podr\u00eda ser una buena pirata, porque tenia el pelo rojo y las mujeres piratas famosas siempre ten\u00edan apodos como \u201cLa roja\u201d o que hac\u00edan referencia a ese color. Frank le trat\u00f3 de explicar que las referencias al color rojo en sus nombres se deber\u00eda mas a la crueldad de sus actos sangrientos que al color de su pelo, pero la joven no quiso escuchar. A quien si escucharon, y con atenci\u00f3n, fue al propio Capit\u00e1n que les dijo que estar\u00eda encantado en llevarlos a Carabas, pero la traves\u00eda iba a ser muy peligrosa, debido a la tormenta verde. Al parecer, desde que los j\u00f3venes se marcharon hacia el norte desde Linhir, la tormenta hab\u00eda crecido y se estaba acercando peligrosamente a la costa. Varios barcos hab\u00edan desistido de viajar hacia el Sur hasta que el fen\u00f3meno desapareciera, y ahora el Capit\u00e1n Rihab tiene\u00a0 noticias de que la ciudad de Carabas hab\u00eda bloqueado el tr\u00e1fico mar\u00edtimo por seguridad. A\u00fan as\u00ed, G\u00f3mez les dijo que har\u00edan el viaje igualmente, que como ning\u00fan barco quer\u00eda hacer la ruta, iban a ganar mucho dinero llevando mercanc\u00edas a precio de oro. A los chicos les supo mal viajar en el \u201ccrines de Espuma\u201d si ello significaba que iban a perder dinero, pero el Capit\u00e1n no solo insisti\u00f3 en llevarles, sino que se neg\u00f3 a cobrarles siquiera. Orden\u00f3 a G\u00f3mez que anulara el \u00faltimo contrato para hacer sitio al carromato y a los pasajeros extra, quien se march\u00f3 de inmediato para prepararlo todo. Tras advertirles otra vez que iba a ser un viaje peligroso, les aconsej\u00f3 que se deshicieran de los caballos para aligerar peso y ahorrarles un mal viaje, y acab\u00f3 por calmarlos inform\u00e1ndoles de que no era la primera vez que cruzaba la tormenta. El profesor Lauritz no las tenia todas consigo. Estaba bastante preocupado por el tema de la tormenta verde, pero Nori le record\u00f3 que hab\u00eda dicho hace d\u00edas que le gustar\u00eda ver de cerca la tormenta para analizarla. No tuvo mas remedi\u00f3 que tragarse sus palabras. Iba a ver la tormenta verde de bastante cerca, si se\u00f1or.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente amaneci\u00f3 extra\u00f1amente tranquila y apacible. Sin duda era la calma que preced\u00eda la tormenta. El Capit\u00e1n y G\u00f3mez estaban en la cubierta del barco ordenando a sus hombres y grit\u00e1ndoles para que cargaran con sumo cuidado el carromato de Lauritz. Los chicos estaban en los muelles, viendo los trabajos de carga y descarga y vendiendo los caballos del profesor, cuando un vulgar cortabolsas se acerc\u00f3 al que pensaba m\u00e1s inofensivo de todos. El ladr\u00f3n opt\u00f3 por no robar a la chica guapa, ya que si le met\u00eda mano, no iba a ser a su bolsa. Tampoco se atrevi\u00f3 con un elfo y sus legendarios sentidos afilados, ni con un enano y su legendario mal humor y sentido de la venganza. Lo mejor seria robarle al tipo normal y anodino que pasaba demasiado tiempo al lado de la chica guapa. Pensaba que estar\u00eda distra\u00eddo, pero Frank se dio cuenta de inmediato que alguien trataba de robarle. Sabi\u00e9ndose descubierto, el ladr\u00f3n huy\u00f3 corriendo por los muelles, perseguido por un furioso Frank y por dos marineros del \u201cCrines de espuma\u201d que no sab\u00edan bien lo que estaba pasando, pero no desaprovechaban ninguna ocasi\u00f3n de bronca. Lancia y Yamu estaban at\u00f3nitos ante el repentino ataque de nervios de Frank, pero Nori les dijo que sospechaba que Frank estaba intentando robar al chico que persegu\u00eda . Mientras Frank alcanzaba y derribaba al ladr\u00f3n huido, esquivando a la multitud y los obst\u00e1culos de los tenderetes, los chicos observaban con inter\u00e9s y comentaban la mala suerte que Frank tenia con los ladrones. El ladr\u00f3n trat\u00f3 de disculparse, pero los marineros llegaron con \u00e1nimos de darle una buena tunda. Frank mir\u00f3 a Lancia que ya se preparaba para tratar de impedirlo, y record\u00f3 la charla que hab\u00edan tenido hace d\u00edas, as\u00ed que convenci\u00f3 a los marineros y cuando Lancia lleg\u00f3, se contentaron con lanzarlo al agua para que se refrescara, tal como hab\u00eda sugerido de inmediato Nori. Mientras sub\u00edan al barco, el capit\u00e1n Rihab re\u00eda a carcajadas y les dijo que lo hac\u00edan por su bien, ya que si el ladr\u00f3n no hab\u00eda sido lo suficientemente astuto como para robar sin ser descubierto ni lo suficientemente r\u00e1pido como para escapar si es descubierto, mas le val\u00eda aprender a nadar y hacerse marinero.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de viaje no tuvo contratiempos. Los chicos se dedicaron a descansar, cantar, pasear y charlar sobre cosas tan importantes como que frutas son menos libidinosas y cuales se pueden comer de forma menos decadente. Por la noche, el capit\u00e1n les se\u00f1al\u00f3 el horizonte en el que pod\u00edan ya verse los resplandores de los rel\u00e1mpagos verdes de la tormenta. Ma\u00f1ana entrar\u00edan de lleno en ella.<\/p>\n<p>Hasta el mediod\u00eda siguiente, la cubierta era un hormiguero. Todos los marineros se afanaban en dejar el barco preparado para entrar en la tormenta. Los chicos se sorprendieron por la tranquilidad y seguridad que se respiraba en el ambiente. Casi dir\u00edan que estaban acostumbrados a tomar este riesgo. El capit\u00e1n les dijo que algunos capitanes se atrev\u00edan a cruzar la tormenta para ahorrar camino o para huir de sus perseguidores, solo hab\u00eda que tratar de no adentrarse demasiado y tratar de minimizar los da\u00f1os de los rel\u00e1mpagos, recogiendo las velas mayores y dejando la tripulaci\u00f3n al m\u00ednimo. Por ese motivo, les orden\u00f3 que se quedaran en sus camarotes mientras cruzaban la tormenta. Lauritz, en parte en contra de su una parte de su propia voluntad, le pregunt\u00f3 al capit\u00e1n si podr\u00eda quedarse en la cubierta para aprovechar una ocasi\u00f3n que podr\u00eda ser \u00fanica, y asi lo deseaba. Orden\u00f3 a un tembloroso Harry que subiera su caj\u00f3n de instrumentos mientras confesaba que no sab\u00eda muy bien que medidas tomar contra los rel\u00e1mpagos. Nori, inocentemente, hizo gala de sus conocimientos adquiridos sobre la magia y los resplandores verdes, y le dijo que si se cubr\u00eda de Kregora podr\u00eda impedir o paliar los efectos de los rel\u00e1mpagos. Esto provoc\u00f3 que, casi de inmediato, Lauritz relevara a un content\u00edsimo Harry \u00a0de su cargo de ayudante de cubierta, y se lo otorgara a un orgulloso, pero algo confundido Nori. Lancia pidi\u00f3 que alguien la acompa\u00f1ara en el suyo. Multitud de marineros se ofrecieron voluntarios casi al instante, lo que provoc\u00f3 la ira del Capit\u00e1n que los asigno de inmediato como voluntarios de cubierta\u00a0 en la tormenta en su lugar. Al final Yamu dijo que la acompa\u00f1ar\u00eda, y Harry tambi\u00e9n quiso apoyarla en ese duro trance. Frank se apunt\u00f3 a la repentina fiesta de pijamas en que se hab\u00eda convertido el camarote de Lancia, para estar seguro de que Harry no la trataba de consolar en exceso.<\/p>\n<p>Nori, cargado con un caj\u00f3n repleto de sextantes, catalejos, potenci\u00f3metros, medidores de auras y dem\u00e1s cachivaches, adem\u00e1s de su fiel rifle y el resto de su arsenal, segu\u00eda a Lauritz escaleras arriba hasta la cubierta, cruz\u00e1ndose con la mayor\u00eda de la tripulaci\u00f3n que iba en sentido contrario. Se lleno los bolsillos con lingotes y se enroll\u00f3 un trozo de cadena de Kregora, mientras observaba que no hab\u00eda forma humana de poder encontrar algo que guiara al barco en medio de la neblina verde. No se ve\u00eda el cielo, ni la costa, y apenas se ve\u00eda el mar siquiera, sin embargo el Capit\u00e1n hab\u00eda tomado el tim\u00f3n y parec\u00eda saber muy bien hacia donde ir. Las olas empezaron a aumentar y los vientos a arreciar. Lauritz\u00a0 ri\u00f1\u00f3 a Nori le paso por error un condensador de fluzo en lugar del medidor taumat\u00fargico. Nori no quitaba ojo a la tormenta. Estaban metidos de lleno y algo parec\u00eda ir mal.<\/p>\n<p>En el camarote el ambiente era algo tenso. Yamu vigilaba a Frank. Frank no le quitaba ojo a Harry. Harry no le quitaba ojo a Lancia. Y Lancia se lo pasaba bomba mirando a trav\u00e9s del ojo de buey. Fuera escuchaban los rel\u00e1mpagos y el tremendo oleaje que golpeaba el barco, y era complicado mantener el equilibrio. De repente, un enorme resplandor verde ilumin\u00f3 el mar, seguido de un estallido y una onda expansiva que hizo que el barco se escorara violentamente. Yamu y Harry cayeron con violencia al suelo, y Frank, que a duras penas consigui\u00f3 aguantar el equilibrio decidi\u00f3 ayudar a Yamu y dej\u00f3 que Harry se golpeara en la esquina de la mesilla de noche. Desde el suelo, todos observaban anonadados como Lancia re\u00eda a carcajadas mientras manten\u00eda gracilmente el equilibrio, apoy\u00e1ndose en las paredes y muebles del camarote como si fuera un animal salvaje.<\/p>\n<p>En la cubierta, Nori aguant\u00f3 el equilibrio y ayud\u00f3 a levantarse a Lauritz, que se quejaba de que todo su material valioso estaba desperdigado por el suelo. El capit\u00e1n gritaba, porque algo no iba bien. Nunca antes hab\u00edan cruzado la tormenta y esta se hab\u00eda revelado de forma tan furiosa. Pero eso no era todo. Desde la lejan\u00eda, volando como si no les afectaran en absoluto las rachas de viento huracanado y los chorros de agua que parec\u00edan venir de todas direcciones, aparecieron dos majestuosos grifos blancos. Estaban muy lejos a\u00fan, pero Nori los distingui\u00f3 sin problemas. Volaban en formaci\u00f3n perfecta, con disciplina militar y sin apenas mover las alas. Nori no lo pod\u00eda ver, pero algo le dec\u00eda que iban a tener unos preciosos ojos verdes. Cogi\u00f3 su rifle y apunt\u00f3.<\/p>\n<p>Lancia pregunt\u00f3 si todos se encontraban bien, pero ni siquiera mir\u00f3 hacia el interior del camarote. Tambi\u00e9n hab\u00eda visto a los extra\u00f1os seres voladores, y le parec\u00edan muy bonitos, pero tambi\u00e9n le parec\u00eda muy raro lo que estaban haciendo. Se dirig\u00edan hacia el barco muy r\u00e1pidamente. Frank y Yamu se levantaron y corrieron a la cubierta.<\/p>\n<p>Los grifos blancos vieron a Nori apuntar con un arma y, a pesar de que estaba demasiado lejos para que el disparo fuera peligroso, respondieron a la agresi\u00f3n. El grifo que iba a ser blanco abandon\u00f3 la formaci\u00f3n y pareci\u00f3 graznar una orden a la tormenta, y el otro hizo lo mismo pero sin variar el rumbo. Los graznidos obtuvieron dos rel\u00e1mpagos perfectamente dirigidos como respuesta por parte de la tormenta. Uno de ellos trat\u00f3 de golpear a Nori, pero la cantidad de Kregora que Nori ten\u00eda sin duda le protegi\u00f3, porque \u00e9l ni siquiera se movi\u00f3 del sitio: ten\u00eda al bicho perfectamente en la mira. El otro rel\u00e1mpago golpeo de lleno la cubierta del barco, abriendo un buen boquete y zarandeando de nuevo el barco violentamente. A pesar del temblor, Frank consigui\u00f3 salir a cubierta, mientras ve\u00eda a Yamu caer por las escaleras hasta la bodega. Nori estaba demasiado concentrado como para caerse, aguant\u00f3 el tipo y dispar\u00f3. El proyectil viaj\u00f3 a trav\u00e9s de la tormenta una distancia absurda, a trav\u00e9s de r\u00e1fagas de viento y agua, sin desviarse lo mas m\u00ednimo, alcanzando al grifo en su clav\u00edcula, dejando pr\u00e1cticamente in\u00fatil su garra delantera y haciendo que cayera varios metros en barrena, hasta que el grifo venci\u00f3 el dolor en su ala y recuper\u00f3 el vuelo, aunque da\u00f1ado. El grifo que hab\u00eda atacado al barco aceler\u00f3 el vuelo de forma espectacular, acerc\u00e1ndose al barco como un autentico proyectil, mientras que su compa\u00f1ero herido ascendi\u00f3 hasta estar fuera del alcance del rifle de Nori. En enano pens\u00f3 en usar su arco, pero la distancia era demasiado larga y el grifo podr\u00eda apartarse, ya que ten\u00eda la ventaja del espacio a\u00e9reo. Asi pues decidi\u00f3 recargar su rifle. Mientras el Capit\u00e1n gritaba, Lauritz le pas\u00f3 a Frank\u00a0 el arco que Nori hab\u00eda desechado, para cubrirle en caso de que el grifo se acercara demasiado. Y asi fue, el grifo que no estaba herido, en cuanto lleg\u00f3 a estar a una distancia suficiente como para evidenciar que, efectivamente, ten\u00eda los ojos verdes, fue asaltado por un arco de energ\u00eda relampagueante verde que lo conect\u00f3 con Nori. Fren\u00f3 su vuelo casi en seco, rode\u00f3 el barco gracilmente y pareci\u00f3 fijar su intensa mirada \u00fanicamente en Nori. Mientras se abalanzaba sobre \u00e9l, grazn\u00f3 otra orden a su compa\u00f1ero, que la recibi\u00f3 y pareci\u00f3 emprender la huida hacia en interior de la tormenta. Dispararon sobre el grifo que se abalanzaba sobre ellos, Frank errando su flecha y Nori acert\u00e1ndole de forma que detuvo de repente su carga, quej\u00e1ndose visiblemente, y decidiendo unirse a su compa\u00f1ero en la huida. Mientras se alejaban de nuevo en formaci\u00f3n, Nori volvi\u00f3 a cargar el rifle y los mantuvo en la mira hasta que desaparecieron, por si decid\u00edan volver. El capit\u00e1n les grit\u00f3 para que se volvieran a refugiar, y todos bajaron a los camarotes hasta que el barco, bastante tocado pero a\u00fan a flote, sali\u00f3 de la tormenta. En cuanto subieron, el Capit\u00e1n les inform\u00f3 que, desgraciadamente, estaban mucho m\u00e1s cerca de Carab\u00e1s de lo que hab\u00eda calculado. Eso significaba que la tormenta se acercaba a la ciudad de Carab\u00e1s muy r\u00e1pido. Y, adem\u00e1s, nunca antes hab\u00edan visto a las criaturas a las que se hab\u00edan enfrentado. Como parec\u00edan venir desde el interior de la tormenta y se mostraban c\u00f3modos volando en mitad de la tempestad, el Capit\u00e1n bautizo a estos grifos como \u201cLos hijos de las tormentas\u201d.<\/p>\n<p>En cuesti\u00f3n de horas avistaron el puerto, repleto de nav\u00edos fondeados y de curiosos que quer\u00edan ver que barco era el que hab\u00eda conseguido llegar hasta el puerto. La gente se agolpaba mientras los j\u00f3venes h\u00e9roes bajaban del barco, mientras los marineros empujaban e insultaban a la gente para dejarles paso. Lauritz hab\u00eda pasado las \u00faltimas horas trabajando en las medidas que hab\u00eda tomado junto con Nori, y a\u00fan ten\u00eda las manos repletas de p\u00e1ginas sueltas que no dejaba de ojear. Abri\u00e9ndose paso entre la muchedumbre, Yamu vio que se acercaban sus chicos, los soldados de su unidad. Muy contentos por ver de nuevo a su l\u00edder, se guardaron todas las preguntas para despu\u00e9s, ya que la propia Marquesa hab\u00eda recibido la noticia de su llegada y hab\u00eda mandado que les escoltaran hasta palacio. Yamu vio la preocupaci\u00f3n y el miedo en las caras de la gente que no dejaba de mirar la tempestad que se estaba acercando, asi que trat\u00f3 de calmar los \u00e1nimos con un discurso improvisado, para que la gente volviera a casa y fuera mas f\u00e1cil llegar hasta el palacio. El resultado fue similar al que buscaba, pero debido a las repetidas referencias a la potencia de la tormenta, a su naturaleza m\u00e1gica y misteriosa y al tono \u00e9pico que impuso en su discurso, la gente entr\u00f3 en p\u00e1nico y se disperso a la carrera buscando recoger sus pertenencias y abandonar la ciudad cuanto antes. Asi pues, no tuvieron muchos problemas para llegar al palacio, porque la gente empez\u00f3 a dejar las calles y correr hacia sus casas.<\/p>\n<p>Los guardias del palacio les saludaron mientras abr\u00edan las puertas sin hacer ninguna pregunta. Entraron a la carrera. Durante el camino, Lauritz hab\u00eda informado a sus j\u00f3venes amigos que la tormenta tenia una naturaleza similar a la de sus extra\u00f1os anexos en sus auras, y tenia una energ\u00eda id\u00e9ntica a la de la Siderita, pero con alineaci\u00f3n contraria. Los chicos no lo entendieron muy bien, pero Lauritz insist\u00eda en que, si estaba en lo cierto, disminuir la energ\u00eda de la ciudad con su plan har\u00eda que la tormenta no se sintiera atra\u00edda por ella, y se retirar\u00eda. Las teor\u00edas volaban entre los chicos mientras entraban al sal\u00f3n del trono en donde les esperaba la Marquesa Nefer, con su consejero el Sr. Noorgard a un lado y la Suma Sacerdotisa de A\u00fcle, Pirotess, al otro. Al fondo de la sala les saludaron, notablemente aliviados, los padres de Yamu y Lancia.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo el Sr. Noorgard fue tratar de recriminar la actuaci\u00f3n de los chicos, pero la Marquesa le hizo callar, dici\u00e9ndole que ya habr\u00eda tiempo para discutir sobre lo sucedido tras la presunta huida de los chicos de la ciudad. Ahora lo m\u00e1s importante era ocuparse de la tormenta, y los j\u00f3venes h\u00e9roes presentaron al Profesor Mathiassen como la soluci\u00f3n al problema. El Profesor hab\u00eda venido desde la Universidad de Jack Bowman-Loween y en su nombre, espec\u00edficamente para atajar el tema de la radiaci\u00f3n m\u00e1gica que causaba una serie de fen\u00f3menos no deseados en Carab\u00e1s, y estaba completamente convencido de que pod\u00eda solucionarlo en muy poco tiempo, posiblemente uno o dos d\u00edas si dispon\u00eda de un laboratorio bien equipado y espacioso, y unos trabajadores incansables dispuestos a seguir sus ordenes al pie de la letra. El Sr. Noorgard aconsej\u00f3 a la Marquesa que se le asignara un almac\u00e9n bien equipado en el barrio enano, que seria debidamente vigilado por hombres de la guardia de confianza, y Pirotess prometi\u00f3 que los enanos trabajar\u00edan sin hacer preguntas hasta desfallecer si fuera necesario. Sin pararse siquiera a debatirlo, la Marquesa orden\u00f3 a los guardias escoltar a Lauritz y Harry al laboratorio asignado, y Pirotess se despidi\u00f3 para avisar a los enanos del distrito de las \u00f3rdenes de la Marquesa.<\/p>\n<p>Ya un poco mas tranquilos, la Marquesa despidi\u00f3 a los chicos agradeci\u00e9ndoles lo que hab\u00edan hecho, y cit\u00e1ndoles al d\u00eda siguiente para poner en orden los hechos acaecidos y recibir los informes pertinentes. Les despidi\u00f3 para que pudieran descansar, y Lancia se acerc\u00f3 a ella de inmediato. El Sr. Noorgard estaba lejos, haciendo preparativos para que la Marquesa diera un discurso tranquilizante a su pueblo, que por alg\u00fan motivo hab\u00eda entrado en p\u00e1nico, asi que pudieron hablar con total libertad. Las amigas, ya sin las ataduras de la etiqueta, se saludaron muy efusivamente. Lancia le entreg\u00f3 unas chucherias y recuerdos de Minas Tirith que le hab\u00eda comprado, y Nefer le record\u00f3 con cierta nostalgia las veces que haba estado all\u00ed cuando era ni\u00f1a, con su padre. Lancia le cont\u00f3 entonces que hab\u00eda conocido a su madre, Ehishinarita, en persona, y que a su manera, la echaba de menos. Tratando de mostrarse impasible, pero sin conseguirlo, Nefer le dijo que su madre y ella no se hablaban desde la fundaci\u00f3n de Carabas, ya que Ehishinarita siempre le hab\u00eda dicho que eso provocar\u00eda una serie de cat\u00e1strofes. Existe una profec\u00eda entre las esfinges seg\u00fan la cual, si una esfinge se concede un deseo a si misma, esto provocara poco menos que el fin del mundo. Ehishinarita, y un poco Nefer, siempre hab\u00eda cre\u00eddo que la existencia de la m\u00e1gica ciudad de Carab\u00e1s no es m\u00e1s que la realizaci\u00f3n de un deseo de Nefer, pero la joven Marquesa se neg\u00f3 desde siempre a abandonar la ciudad. Lancia la anim\u00f3 como siempre hacia, pero Nefer dijo que no pod\u00eda negarse la evidencia de que algo malo estaba pasando al ver la tormenta. Lancia contraatac\u00f3 cont\u00e1ndole que todo ir\u00eda bien mientras no concediera mas deseos sin necesidad, y, tras un breve intervalo de verg\u00fcenza por parte de Nefer, acab\u00f3 confesando que a\u00fan segu\u00eda otorgando deseos peque\u00f1os cuando el Sr. Noorgard no se daba cuenta, como mu\u00f1ecas para las ni\u00f1as y cosas que apar\u00e9ntenle no ten\u00edan importancia. Lancia le solt\u00f3 entonces un discurso cont\u00e1ndole\u00a0 que una persona (en alusi\u00f3n a Frank) le hab\u00eda dicho hace poco que conseguir las cosas por uno mismo, con esfuerzo personal, era lo mas gratificante y ella estaba de acuerdo. Nefer sonri\u00f3, y de nuevo parec\u00eda que Lancia la hab\u00eda convencido, y volvi\u00f3 a confesar m\u00e1s travesuras. Adem\u00e1s de los peque\u00f1os deseos, ha estado ayudando en la construcci\u00f3n de la Torre de Carab\u00e1s. Nefer quer\u00eda que la Torre de Carab\u00e1s llegara al cielo, como en las leyendas, pero el Sr. Noorgard le prohibi\u00f3 que usara deseos, asi que las obras empezaron de\u00a0 forma normal, con alba\u00f1iles, operarios y trabajos manuales. Pero como la construcci\u00f3n avanzaba muy poco a poco, Nefer ayudo a los trabajadores haciendo que no se cansaran, que no notaran fatigas y que trabajaran m\u00e1s r\u00e1pido. La Torre esta muy avanzada, pero de nuevo Nefer tem\u00eda que esto hubiera contribuido al desastre. Lancia empez\u00f3 a darse cuenta de porque Nefer necesitaba un consejero. Ten\u00eda muy buenas intenciones, pero no dejaba de ser caprichosa como una esfinge. Lancia la convenci\u00f3 de nuevo, como siempre hacia, haciendo gala de un nivel de filosof\u00eda muy alto: seg\u00fan ella, es posible que fuera mejor que la Torre de Carab\u00e1s nunca se acabara, que estuviera siempre en construcci\u00f3n, porque se supone que debe alcanzar el cielo. Si lo alcanzara, ya no podr\u00eda subir m\u00e1s alto, pero si nunca llega, siempre se puede llegar m\u00e1s alto. Esta \u00faltima reflexi\u00f3n ilumin\u00f3 el rostro de Nefer, que abraz\u00f3 a Lancia y se alegr\u00f3 de que siempre estuviera a su lado. Le prometi\u00f3 seguir sus consejos, y se despidi\u00f3 para ir a reunirse con su pueblo desde la balconada del palacio, para calmar los \u00e1nimos. Mientras Lancia sal\u00eda al patio, empez\u00f3 a pensar que sus consejos se parec\u00edan much\u00edsimo a los del Sr. Noorgard\u2026<\/p>\n<p>Nori hab\u00eda salido en cuanto la Marquesa les despidi\u00f3, en parte\u00a0 porque no hab\u00eda visto a Daniella por ninguna parte, y era la \u00fanica persona aparte de sus nuevos amigos que conoc\u00eda en Carab\u00e1s, y en parte para evitar que la Sacerdotisa Pirotess le ordenara que trabajara como enano que se supone que era. Mientras meditaba, pero no mucho ni muy profundamente, sobre lo que en realidad podr\u00eda ser, vio a Daniella retenida por un par de guardias en la puerta del palacio. Los guardias se disculparon con Nori y con la propia Daniella, porque quer\u00eda pasar pero no la pod\u00edan autorizar, y Nori la agarr\u00f3 suavemente del brazo y se la llev\u00f3 hacia la plaza. Mientras esperaban el discurso de la Marquesa, Daniella le contaba que estaba muy contenta de verle, pero a la vez muy enfadada porque se hab\u00eda largado sin avisar. La enana estaba claramente preocupada por el extra\u00f1o y sibilino comportamiento de Nori, que cobraba grandes cantidades de dinero sin ninguna buena explicaci\u00f3n, y se marchaba de la ciudad de buenas a primeras, seg\u00fan \u00e9l para hacer misiones secretas. Nori la calm\u00f3 un poco entreg\u00e1ndole los regalos que le hab\u00eda comprado en Minas Tirith. Resultaron ser joyas y adornos muy caros y valiosos, y aunque esto no hacia mas que confirmar unos posibles negocios turbios de Nori, la enana no dejaba de ser una enana y amaba el oro, la plata y las piedras preciosas. Mientras admiraba sus joyas, volvi\u00f3 a su discurso de siempre sobre los trabajos dignos de los enanos, sobre las vacantes en las minas y sobre cualquier cosa que un enano casadero deber\u00eda tener si pretend\u00eda desposar a una joven enana. Nori respondi\u00f3 con elegantes evasivas y opt\u00f3 por hacer much\u00edsimo caso al discurso de su Marquesa Nefer, que acababa de empezar.<\/p>\n<p>Frank tambi\u00e9n se march\u00f3 r\u00e1pidamente, pero en cuanto sali\u00f3 a la calle, tuvo el impulso de escuchar el discurso de la Marquesa. Hab\u00eda conocido a la Marquesa hace poco en persona, y hab\u00eda resultado una criatura de lo mas intrigante y, en cierto modo, atractiva. Pose\u00eda un carisma especial y una forma de ser que le resultaba muy familiar. Escuch\u00f3 el discurso y observ\u00f3 como, de forma casi m\u00e1gica, todo el mundo se calmaba y se convenc\u00eda de que todo saldr\u00eda bien. Casi m\u00e1gico. No se dio cuenta de que, cuando el discurso se acab\u00f3 y se dirig\u00eda hacia su casa, una chica pelirroja que sabia pasar desapercibida cuando quer\u00eda, pero quer\u00eda pocas veces, le segu\u00eda.<\/p>\n<p>Quien s que se dio cuenta de que Lancia empezaba a seguir a Frank fue Nori, quien \u00faltimamente no le quitaba ojo de encima al soldado. Asi se lo hizo notar a Daniella, quien enfadada, le recrimin\u00f3 que se metiera en asuntos en los que no tenia que meterse y fuera tan cotilla. Nori se defendi\u00f3, tambi\u00e9n algo enfadado, diciendo que esos dos acabar\u00edan liados, y a Lancia no le conven\u00eda nada Frank: Era un sinverg\u00fcenza. Daniella, literalmente sin palabras ante el ir\u00f3nico comentario de Nori, le dio una fuerte colleja y le tiro del brazo, dici\u00e9ndole que la tenia contenta\u2026Nori se dejo arrastrar hasta estar lejos de la plaza. Le apetec\u00eda un paseo con Daniella, vale.<\/p>\n<p>Yamu volvi\u00f3 al cuartel en cuanto pudo, acompa\u00f1ando a sus hombres, auque no estaba de servicio. Estos le recriminaron que se hubiera marchado sin avisar, ya que fueron a las maniobras al norte del Valle del Sol esperando que su l\u00edder estuviera all\u00ed y no apareci\u00f3. No solo eso, sino que les hizo prometer que solo tendr\u00edan que esconder a Halc\u00f3n un d\u00eda, y se convirtieron en casi dos semanas. Como hab\u00edan sacado el tema, Yamu pregunt\u00f3 por la cabritilla, y estos le confesaron que le pasaba algo raro. Vomit\u00f3 por primera vez al poco de haber desaparecido Yamu, o al menos eso aseguraron de forma nada convincente, y hab\u00edan guardado las joyas para repart\u00edrselas en cuanto volviera, pero al poco volvi\u00f3 a vomitar joyas, y al ir a guardarlas con las otras, result\u00f3 que las primeras se hab\u00edan convertido en v\u00f3mito. Hubieran avisado al Capit\u00e1n, pero habl\u00e1ndolo entre todos, decidieron\u00a0 que por respeto a su Sargento, deber\u00edan esperar a su vuelta para ver que hac\u00edan con al cabra. Aparte de eso, Halc\u00f3n no hab\u00eda tenido ning\u00fan problema, aparte de la soledad de los d\u00edas de maniobras, pero logr\u00f3 comer las mantas y medio colch\u00f3n de los barracones, con lo que no paso nada de hambre.<\/p>\n<p>Yamu paso el resto de tarde con sus chicos, les reparti\u00f3 los regalos y les cont\u00f3 todas sus aventuras en las lejanas tierras del norte, adorn\u00e1ndolas un poquito, dejando en mal lugar a Frank en cuanto pod\u00eda y obviando ciertos sucesos que era mejor mantener en secreto.<\/p>\n<p>Frank fue directo a su casa, cerca de los cuarteles mayores, en los barrios de Pocotifer. Lancia le segu\u00eda ilusionada por saber donde viv\u00eda Frank, y se extra\u00f1o al ver que viv\u00eda en una casita de dos pisos muy peque\u00f1a y vertical, con pocas ventanas tapadas con cortinajes oscuros. Esper\u00f3 a que Frank entrara para asomarse por la ventana de la planta baja y vio que la casa estaba muy vac\u00eda, sin apenas muebles y sin ning\u00fan adorno.<\/p>\n<p>Frank revis\u00f3 algunas trampas simples que hab\u00eda dispuesto en las entradas de la casa, pensadas para poder evidenciar cualquier intrusi\u00f3n. No se par\u00f3 en la primera planta. No sol\u00eda hacer nada en la primera planta, porque era demasiado f\u00e1cil ser visto desde fuera.<\/p>\n<p>Lancia sigui\u00f3 a Frank escalando la fachada, asegur\u00e1ndose de que nadie la viera desde la calle. Ayudo el hecho de que Frank viv\u00eda en poco menos que una callejuela estrecha nada transitada, posiblemente elegida a prop\u00f3sito para mayor intimidad. La casa no parec\u00eda un cub\u00edculo oscuro, pero solo porque era un poco m\u00e1s grande que un cub\u00edculo. Lancia pudo ver el interior a trav\u00e9s de las cortinas oscuras porque Frank encendi\u00f3 un candil, que adem\u00e1s de dar luz era lo \u00fanico que adornaba la habitaci\u00f3n. Frank descarg\u00f3 su equipo y se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o. Lancia le sigui\u00f3 desde la fachada, esquivando clavos dispuestos para dificultar la escalada y usando una cornisa que alguien, posiblemente Frank, hab\u00eda picado para rebajarla. Se convenci\u00f3 a si misma que deb\u00eda saber que ocultaba Frank, a pesar de saber que estaba entrando en una zona un tanto privada. El cuarto de aseo de Frank si que estaba bien equipado, al menos en cuanto a productos. Si bien el mobiliario tambi\u00e9n era escaso, y solo dispon\u00eda de un balde en soporte, un espejo y una ba\u00f1era de lat\u00f3n que estaba preparando para usar, alrededor del barre\u00f1o hab\u00eda un mont\u00f3n de botellines, peines, brochas, cuchillas y \u00fatiles de aseo y cosm\u00e9tica. Lancia observ\u00f3 con detenimiento mientras Frank se desvest\u00eda\u2026para asegurarse de que Frank no ten\u00eda ninguna marca distintiva, lunar o cicatriz reveladora. Completamente ruborizada, hizo desprenderse una piedrecilla de la cornisa, y Frank pareci\u00f3 detectar la intrusi\u00f3n. A\u00fan con los calzones puestos, Frank se asom\u00f3 a la ventana, y Lancia, empujada por la adrenalina, de descolg\u00f3 debajo del quicio de la ventana y se quedo todo lo callada que pudo. Frank comprob\u00f3 que no hab\u00eda nadie en la calle y, seguro de que nadie le estaba vigilando, dejo la ventana abierta para que entrara la brisa y se dispuso a disfrutar de un relajante ba\u00f1o. Lancia aprovech\u00f3 muy bien el que nada impidiera su visi\u00f3n, y volvi\u00f3 a asegurarse, por si acaso, de que el cuerpo de Frank no tenia ning\u00fan desperfecto\u2026aunque se retiro, de nuevo totalmente ruborizada, antes de que el examen f\u00edsico fuera demasiado intimo\u2026no necesitaba saber si Frank tenia cicatrices o marcas en seg\u00fan que lugares, se dec\u00eda mientras bajaba la fachada un poco aturdida.<\/p>\n<p>Lancia se qued\u00f3 un poco en la puerta de la casa de Frank, pensando en lo que hab\u00eda visto y recuper\u00e1ndose del esfuerzo de subir y bajar la fachada. Despu\u00e9s se march\u00f3 hacia su casa, pero justo cuando iba a doblar la esquina, oy\u00f3 la puerta de la casa de Frank abrirse y cerrarse. Se volvi\u00f3 para ver, desde lejos, como Frank se hab\u00eda vuelto a vestir y se marchaba en direcci\u00f3n contraria. A Lancia le extra\u00f1o el hecho y trat\u00f3 de pensar en eso mientras caminaba, pero tenia muchas cosas en su cabeza en estos momentos.<\/p>\n<p>Nori llev\u00f3 a Daniella a su casa, ante el asombr\u00f3 de esta. Mientras sub\u00edan al piso, su casera le recriminaba su ausencia, y le advert\u00eda que ya le hab\u00eda dicho que nada de mujerzuelas en la casa, pero Nori hizo caso omiso con suma elegancia. Daniella le inform\u00f3 que cuando desapareci\u00f3 le busc\u00f3 en todos los lugares, y este hab\u00eda sido el primero. Y a la casera no le pareci\u00f3 importar nada que Nori hubiera desaparecido, y hasta le dijo a Daniella que si no aparec\u00eda iba a vaciar la habitaci\u00f3n y vender todas sus pertenencias\u2026que ahora Daniella advirti\u00f3 que eran mas bien pocas. Mientras Daniella hablaba sola, con una mezcla de nerviosismo e incomodidad, Nori entr\u00f3 al ba\u00f1o para acicalarse y arreglarse la barba. La conversaci\u00f3n a distancia (aunque Daniella trataba de asomarse de vez en cuando al ba\u00f1o) giraba en torno a tratar de convencer a Daniella de que Nori estaba en el lado correcto de la ley. Los enanos hablaban mucho y Nori no tenia muy buena fama. El hecho de que a Nori le importara lo mas m\u00ednimo no ayudaba a acallar los rumores. En un acto de valent\u00eda, Daniella le pregunt\u00f3 si se estaba arreglando para salir a alg\u00fan sitio, y Nori le respondi\u00f3 en su habitual estilo que si, que iba a salir a cenar, con ella. Daniella no sab\u00eda si hubiera preferido una invitaci\u00f3n m\u00e1s formal, pero de todas formas acept\u00f3 encantada.<\/p>\n<p>Nori y Daniella pasearon hasta Casa Mensel, el local preferido de Nori, en el que pod\u00edan verse a menudo a los Grandes h\u00e9roes de Carab\u00e1s. Melissa le reconoci\u00f3 de inmediato, y prepar\u00f3 una mesa. Charlaron largo y tendido sobre su viaje al Norte, y Nori admiraba las pistolas con las que Vespero adornaba la pared tras la barra. Melissa le cont\u00f3 la historia de las pistolas, solo una de ellas era verdadera, ya que la otra la perdi\u00f3 en una pir\u00e1mide llena de lava, precisamente tratando de ayudarla a ella. Para Melissa, ese adorn\u00f3 no era mas que una prueba de amor de su marido, asi que Nori, entendiendo, ni siquiera se plante\u00f3 preguntar sobre su precio. Algunas cosas son sagradas. Cuando terminaron la cena, Nori se disculpo con Daniella porque ning\u00fan Gran H\u00e9roe hab\u00eda aparecido esa noche por el restaurante. Daniella dijo que en cierto modo era normal, despu\u00e9s de todo la gente esta tratando de ayudar a salvar la ciudad y ellos estar\u00e1n hacinado algo tambi\u00e9n. Se despidieron y se marcharon cada uno a sus casas. Mientras Nori caminaba relajado y satisfecho, ve\u00eda los humos de los talleres enanos, que a esas horas de la noche estaban trabajando a pleno rendimiento\u2026y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Lancia aclar\u00f3 sus ideas demasiado tarde. Cuando las ausencias de cicatrices abandonaron su cabeza, vio claro que Frank se hab\u00eda arreglado\u2026\u00a1para verse con una mujer! Era demasiado tarde para volver a buscarle, lo hab\u00eda perdido. Pero ten\u00eda un plan para averiguar a donde hab\u00eda ido\u2026<\/p>\n<p>Result\u00f3 que Frank hab\u00eda ido a una casa cercana al palacio, a verse con el Sr. Noorgard en secreto. Ambos parec\u00edan conocerse, y tras asegurarse de que nadie hab\u00eda seguido a Frank, pasaron dentro para discutir algunos temas. Lo primero que hizo Raimund Noorgard fue echarle una buena bronca a Frank por haber abandonado Carab\u00e1s sin permiso, y adem\u00e1s para seguir a los hijos de los Grandes h\u00e9roes. Noorgard recrimin\u00f3 a Frank que no hubiera pensado ya que iba a enviar a gente a seguirles, y exigi\u00f3 que Frank le dijera el motivo por el que lo hab\u00eda hecho. Frank empez\u00f3 a llenar la conversaci\u00f3n de evasivas, asegurando que los hab\u00eda encontrado por casualidad y se hab\u00eda embarcado para seguirles en un impulso. El Sr. Noorgard no le crey\u00f3, pero antes de que volviera a exigirle una explicaci\u00f3n, Frank le pregunt\u00f3 si hab\u00eda conseguido arreglar su coartada, como explicaba en su carta. El Sr. Noorgard le dijo que si, que recibi\u00f3 sus cartas y hab\u00eda preparado una orden que la propia Marquesa hab\u00eda firmado sin saberlo en la que se permit\u00eda al Teniente Frank a realizar una misi\u00f3n secreta anti-contrabando, que seria suficiente para explicar su actuaci\u00f3n. Aprovechando el tema, Raimund Noorgard le dijo que de todas formas su falta de disciplina y su escapada le podr\u00edan servir, pues sus informadores hab\u00edan perdido la pista del grupo, de forma misteriosa, de forma que no sab\u00eda nada desde que los chicos abandonaron Minas Tirith. A\u00fan sabiendo que no podr\u00edan resultar una amenaza para Carab\u00e1s ni sus intereses, ni los de sus aliados, el Sr. Noorgard insisti\u00f3 en que le podr\u00eda contar todo lo que ocurri\u00f3 desde la salida de la ciudad de plata. Frank no se neg\u00f3, pero le cont\u00f3 solo estrictamente lo que hab\u00eda pasado, obviando en todo momento las transformaciones de los chicos. Si que solt\u00f3 el hecho de la transformaci\u00f3n de Niels, y el tema de la entidad que cre\u00eda ser Jack, y estuvo atento a la reacci\u00f3n de Noorgard. Este se mostr\u00f3 notablemente interesado en ese tema, y le empez\u00f3 a hacer muchas preguntas sobre el tema. Adem\u00e1s, ligado a ese tema, mencion\u00f3 de nuevo solo a Nori. Le pregunt\u00f3 a Frank si hab\u00eda notado alg\u00fan cambio de actitud o f\u00edsico en el enano o alg\u00fan cambio de temperatura o aspecto, por m\u00ednimo que fuera. Frank minti\u00f3 dici\u00e9ndole que no. El joven se extra\u00f1\u00f3 de que precisamente Nori estuviera en el punto de mira de Noorgard y sus misteriosos aliados. Sin nada m\u00e1s que decirle, Noorgard le advirti\u00f3 que no se fiara de Nori y que le vigilara. Le dijo a Frank que por la ma\u00f1ana ir\u00eda a hablar con el Profesor Mathiassen sobre el tema de Niels y la entidad Jack, agradeci\u00e9ndole la informaci\u00f3n. Frank le pidi\u00f3 que tratara de sacarle a informaci\u00f3n de forma no violenta, y el Sr. Noorgard sonri\u00f3 ligeramente diciendo que podr\u00eda confiar en \u00e9l. Tambi\u00e9n le advirti\u00f3 sobre que por la ma\u00f1ana se tendr\u00edan que reunir todos de nuevo, y que \u00e9l iba a echarles la bronca a todos, incluso a \u00e9l, pero que no se lo tomara como nada personal. De todas formas, la Marquesa se impondr\u00e1 y les perdonara a todos, y con eso contaba. Frank aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para hablar de la Marquesa, a la que empezaba a admirar por su personalidad cabezota, pero totalmente adorable, ya que se preocupaba por los dem\u00e1s incluso cuando eso hacia que tuviera que hacer cosas que no eran en absoluto buena idea. Frank se dio cuenta de que esas palabras pod\u00edan tambi\u00e9n describir a Lancia, y de hecho pens\u00f3 que era posible que en realidad estuviera pensando en ella. El Sr. Noorgard tambi\u00e9n pareci\u00f3 saber en que estaba pensando Frank y le dijo que se apartara de la pelirroja, que no era de fiar. Le pregunt\u00f3 si su padre le hab\u00eda ense\u00f1ado a no confiar en ese tipo de gente, y Frank le contest\u00f3 que su padre le ense\u00f1o a no confiar en nadie\u2026pero en el fondo estaba empezando a pensar algo diferente. Al despedirse de Frank, Raimund Noorgard le inform\u00f3 de que, si jugaba bien sus cartas, quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda pudiera tener un papel m\u00e1s importante en su red de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Frank volvi\u00f3 a casa no se esperaba en absoluto encontrase a Lancia sentada en su portal con una enorme tetera roja con lacito en el regazo. En cuanto Lancia vio a Frank, se alegr\u00f3, le saludo y le dijo que le hab\u00eda estado esperando. Frank le pregunt\u00f3, inocentemente, como sabia que \u00e9l viv\u00eda ah\u00ed\u2026y Lancia se ruboriz\u00f3 casi al instante, mezcla de verg\u00fcenza y rabia por no saber que responderle. A Frank le pareci\u00f3 una visi\u00f3n adorable, asi que para no incomodarla mas, y creyendo que Lancia hab\u00eda preguntado en el cuartel o en el barrio donde viv\u00eda y no quer\u00eda dec\u00edrselo por no parecer una acosadora, la invit\u00f3 a pasar sin esperar una respuesta. Despu\u00e9s de todo, pens\u00f3 Frank, Lancia era experta en encontrar gente, como ya hab\u00eda demostrado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lancia simul\u00f3 no conocer la casa, y dejo que Frank la guiara hasta la sala de arriba. All\u00ed le dijo que le quer\u00eda dar un regalo, y le mostr\u00f3 la tetera. Mirando alrededor, Frank se dio cuenta de que la tetera roja era la \u00fanica fuente de color de la sala, y posiblemente de la casa. Lancia se ofreci\u00f3 para preparar un t\u00e9, mientras Frank la esperaba en la sala. Lancia tenia la cabeza llena de cosas: a\u00fan ve\u00eda la ausencia de cicatrices de vez en cuando, mezclada con la sospecha de una mujer misteriosa y un poco de rabia por no saber que decir ante la pregunta de Frank\u2026pero el t\u00e9 a ayudo a centrarse.<\/p>\n<p>De forma sibilina, Lancia le pregunt\u00f3 a Frank que hab\u00eda estado haciendo, porque no estaba en casa cuando ella hab\u00eda llegado. Frank despej\u00f3 las dudas de Lancia sobre la mujer misteriosa cuando le dijo que hab\u00eda ido a entregar el informe e informar de su regreso al cuartel. Cuando Lancia volvi\u00f3 a insistir sobre si hab\u00eda ido a ver a alguna mujer, Frank le dijo que solo a la Capitana. Y, mas tranquila, Lancia cambi\u00f3 totalmente de tema para que Frank no se diera cuenta de su sutil interrogatorio, y le comento que la casa era m\u00e1s bien sosa y poco acogedora. Frank le dio las gracias por la tetera, porque asi le alegrar\u00eda un poco la casa, pero \u00e9l no pasaba mucho tiempo aqu\u00ed. De todas formas, le dijo a Lancia que la casa lo que si que ten\u00eda eran buenas vistas. Lancia se ruboriz\u00f3 notablemente cuando asinti\u00f3 a lo de las vistas, aunque Frank no entend\u00eda el porque\u2026<\/p>\n<p>Entonces a Lancia se le ocurri\u00f3 que Frank deb\u00eda conocer tambi\u00e9n en donde viv\u00eda ella, para estar en paz. Y puesto que no hab\u00edan cenado a\u00fan, podr\u00edan hacerlo en su buhardilla. Frank acept\u00f3, pero no pudo ocultar su nerviosismo. Result\u00f3 que la casa de Lancia no estaba muy lejos de donde viv\u00eda Frank, asi que llegaron r\u00e1pidamente. Mejor, porque Frank ve\u00eda como Lancia no dejaba de murmurar, como enfadada con ella misma, cuando cre\u00eda que Frank no la miraba.<\/p>\n<p>La buhardilla en donde viv\u00eda Lancia estaba mucho mas repleta de adornos que la de Frank. Y de otras muchas cosas. Frank cre\u00eda que tenia de todo, mientras tuviera colores bonitos, bordados, dibujos y\/o fuera blandito y esponjoso. La cabritilla Cascabel se alegr\u00f3 a su manera de ver a Lancia y le dio lo que ella pensaba que era un potente cabezazo mientras balaba. En otra esquina, Andr\u00e9s, el loro, no dejaba de repetir \u201cTesoro\u201d y mirar a Frank y a Lancia con recelo y sospecha. Mientras cenaban, Frank se dedic\u00f3 a interrogar sutilmente a Lancia sobre Nori y a comportarse como cre\u00eda que un caballero deber\u00eda comportarse. Lancia trataba de cortar el tema de Nori, pero eso solo parec\u00eda animar m\u00e1s a Frank a indagar sobre el enano. El tema que siempre parec\u00eda remarcarse era el de la supuesta amnesia de Nori, aunque Lancia confes\u00f3 a Frank que podr\u00eda ser simulada, para tratar de ocultar una turbulenta vida pasada, que podr\u00eda incluir algunas esposas e hijos en otras ciudades. De hecho, a Frank no le pareci\u00f3 descabellada esa teor\u00eda; ambos pensaban que Nori, a pesar de ser enano, era de ese tipo de personas que pod\u00edan tener perfectamente una novia en cada puerto, por asi decirlo.Cuando la velada termin\u00f3 y se despidieron hasta ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana en la puerta del taller del Profesor Mathiassen, Lancia a\u00fan se preguntaba, algo disgustada, porque ese repentino inter\u00e9s de Frank precisamente por Nori\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al d\u00eda siguiente, tras la resaca de la noche en la \u00f3pera, los h\u00e9roes se levantaron m\u00e1s o menos temprano para hacer unas \u00faltimas compras antes de empezar el camino de regreso a Carabas.&#46;&#46;&#46;<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[270],"tags":[],"class_list":["post-492","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sesiones-de-juego"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=492"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":498,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/492\/revisions\/498"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/alpeia.com\/blogs\/cronicasdecarabas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}